Sábado, 31 de Octubre
Casi un año sin actualizar el blog e imagino que nadie me ha echado de menos. Bien, así me gusta
. También voy a publicar esta entrada a horas intempestivas, a ver si hay suerte y nadie la lee.
El caso es que he vuelto para matar un personaje -o más- públicamente. Sí, así de sencillo. Hace un rato he leído un artículo de Jesús M. Tibau en que explica emocionado que ha salvado una vida y ha sido su artículo el que me ha llevado a escribir este. Jesús en un escritor al que no sigo por sus relatos, aunque he leído alguno y participo en la creación de un corto sobre uno de ellos. Y tampoco es que sea un gran fan de su blog, aunque confieso pasar por allí de vez en cuando a ver qué se cuece. Nuestras vidas simplemente se cruzan por que tenemos amistades comunes o por que el azar así lo quiere, quien sabe, y hoy uno de esos cruces me lleva a confesar un nuevo asesinato. Supongo que son “cosas de la vida”.
Pero no os distraigáis, hoy os necesito atentos. El susodicho asesinato no ha tenido lugar hace poco, fue el pasado 31 de Octubre y os lo cuento en primera persona porqué así lo viví. Pensaba explicároslo al momento, pero no se dio la ocasión. Luego, por buscar una fecha punta, pensé en Sant Jordi, pero ese es día de relatos de amor y aquí no existe ni la huella. Así pues, os preguntaréis “¿Por qué hoy?”. Pues porqué el famoso Jesús M. Tibau es también un asesino confeso y eso me ha hecho sentir menos terrible. Hoy me duele menos matar personajes; si no soy el único, quizá no sea el peor. Por tanto, a continuación os dejo mi último relato acabado, una pesadilla. Os recomiendo que lo leáis con calma, sentados. Si sois muy aprensivos o muy críticos con la literatura ajena, id a hacer algo más productivo que leer mis cuentos; en el primer caso tendréis pesadillas y en el segundo… Quién sabe, quizá también.
El relato se titula “Sábado, 31 de Octubre” (clic sobre el título para descargarlo) y se lo dedico a Jesús M. Tibau, probablemente uno de mis asesinos preferidos
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