¡El tamaño importa!

Lo del tamaño (en general) sí que importa, no nos engañemos ;). No es lo mismo vivir en la mansión de Bill Gates (más info.), que en un piso de 30 metros cuadrados (uno de esos que todos debemos querer…). Tampoco es lo mismo viajar en una limousine, que hacerlo en un Seat 600, ¿cierto? Lo mismo pasa con otras cosas… (seguro que ya pensáis en verde XD)

Pero cuando hablamos de informática y tecnología la cosa cambia; cuanto más pequeño sea todo, mejor (yo soy la prueba de que con los informáticos pasa lo mismo XD - ¡¡toma dosis de ego!! -). Bueno, quizá si comparamos los productos de pequeño tamaño con otros de su misma época de tamaño superior veamos que las prestaciones se reducen a proporción con el tamaño (al menos en parte), pero la tendencia es a reducir dimensiones sacrificando el mínimo de prestaciones posible.

Hace apenas 8 años, cuando me compré me compraron mi primer ordenador (…dirás, “el primer ordenador para toda la familia”, ¿no?…), 8 GB de disco duro parecían suficientes para juegos, fotos, documentos, música… Hoy en día disponer sólo de 8 GB es como ir a comprar el pan con 5 céntimos, habrá gente que se nos reirá a la cara… :( Los discos duros que traen ahora los ordenadores son, cuanto menos, de 120 GB de capacidad, y de ahí para arriba.

Lo mismo pasa con las memorias USB y las tarjetas de memoria.

Comparativa memorias USBComparativa (grosor) memorias USB

Las imágenes demuestran que aunque como persona tengo poca memoria, como geek tengo varias memorias ;P (haced clic sobre las imágenes para ampliarlas).

En 2005 me compré una memoria USB de 128 MB [1] que me costó 100 euros por eBay. Era el rey de mambo: 128 MB en el bolsillo, en el espacio de un par de monedas de euro (las memorias USB que suele tener todo el mundo son un poco más grandes, más anchas y disponen de mayor capacidad al mismo precio o incluso menos que las que yo compro para mí [0]).
Al año siguiente 128 MB se me quedaron cortos, así que fui en busca de sustituta para mi memoria (regla básica: una memoria USB que sustituya a una que ya tenga debe ser de tamaño menor o igual a su antecesora). Me compré una PQI de 1 GB [2], por la que me clavaron 100 euros otra vez (¡¡¡recuerdo que en El Corte Inglés costaban más de 200 euros!!!). 1 GB parecía suficiente esta vez y por falta de presupuesto (y, sí, de sentido) decidí posponer la compra de los 2 GB en 2007.
Este año, no obstante, ha habido una bajada importante de precios y hace ya unos meses que se me quedaba corta la última memoria que compré. Hace una semana más o menos sumé la “necesidad”, el capricho (sobretodo XD) y la bajada de precios, y me compré una Sony Micro Vault Tiny de 4 GB (pero que puede guardar hasta 12 GB, usando un software de compresión específico) [3] (¡saludad a la chiquitina! XD).
Siempre he creído que para vender algo hay que probarlo primero y ahora os puedo decir que es una pequeña maravilla (literalmente, además), por lo que no me extraña nada que me las quiten de las manos (¡¡¡35 euros señores!!! ¡¡¡Buena, bonita y barata, oigan!! ¿Queréis una? ^_^).

Como veis, cada vez la tecnología es más barata, más potente y, sobre todo, más reducida (las cosas buenas en frascos pequeños, ya se sabe ;D), claro que también hay que buscarse un poco la vida si quieres algo realmente a la última, pero para eso estoy yo, ¿no? ;P